
La historia de la cultura de la humanidad está directamente unida con la utilización múltiple de la madera. Incluso hoy en día la madera es incomparable en su diversidad y sigue siendo una compañera omnipresente en nuestra vida cotidiana. Junto a las aplicaciones "clásicas", como material para la construcción o la artesanía la madera contribuye con su aportación en la construcción naval, en las placas de aislantes de fibra, en la fabricación de juguetes y artículos de deporte y en la construcción de instrumentos. Del mismo modo que el sector del transporte no puede renunciar a palets, cajas y embalajes de madera,
la fabricación de vinos, sherry y whisky es impensable sin los clásicos barriles de madera. Pero también muchos productos completamente cotidianos, como el papel, los pañuelos de papel, las cajas de cartón y la ropa de viscosa tienen su origen en una de las materias primas más versátiles de nuestro tiempo. La madera es una materia prima sostenible, innovadora y ecológica, un auténtico "multitalento".